Dieciséis años después de la publicación de “Los pilares de la Tierra”, Ken Follett nos transporta de nuevo al fascinante mundo de Kingsbridge con “Un Mundo Sin Fin”, ambientado 200 años después. La historia comienza el primer día de noviembre de 1327, cuando cuatro niños escapan de la catedral de Kingsbridge para jugar en un bosque prohibido. Allí, son testigos de una pelea entre un caballero y dos soldados, quienes mueren. El caballero entierra un documento secreto antes de ingresar al monasterio de Kingsbridge para convertirse en monje.
Este documento jugará un papel crucial en varios momentos de la novela. A medida que los niños crecen, sus vidas se entrelazan por la ambición, el amor, el odio y la venganza. Enfrentan momentos de gran prosperidad y también de hambruna, años de guerra y de peste. Caris, la hija de un mercader de lana, sueña con ser doctora, una profesión prohibida para las mujeres en la Edad Media. Sin embargo, Caris no acepta estas restricciones y estudia con una curandera, enfrentándose constantemente a la Iglesia. Su lucha por la independencia y su determinación a no someterse a ningún hombre ponen en conflicto su amor por Merthin.
Merthin, por su parte, comienza como aprendiz de carpintero y su talento lo convierte en el mejor arquitecto de Kingsbridge. No acepta las restricciones y limitaciones impuestas por los líderes de la ciudad. “Un Mundo Sin Fin” nos muestra cómo las vidas de estos personajes se ven afectadas por los eventos históricos y las luchas personales, ofreciendo una visión profunda y emocionante de la vida en la Edad Media. La novela destaca por su detallada recreación histórica y sus personajes inolvidables, haciendo de “Un Mundo Sin Fin” una lectura imprescindible para los amantes de la ficción histórica.









