La Mano de Fátima, de Ildefonso Falcones, es una novela histórica que cuenta la historia de un joven atrapado entre dos religiones y dos amores en la Andalucía del siglo XVI. En las Alpujarras granadinas, los moriscos sobreviven a pesar de los obstáculos impuestos por los cristianos viejos.
Hernando, un joven de catorce años conocido como el nazareno, sufre el rechazo de su pueblo por su origen. Su madre, Aisha, fue violada por un sacerdote, y él es el fruto de ese ultraje. Forzado por su padrastro Brahim, Hernando trabaja como arriero desde niño. Para él, la guerra es una oportunidad de demostrar su valor ante un pueblo que lo desprecia. Gracias a su valentía y habilidad con los animales, gana la confianza de Ibn Umeyya, el rey de al-Andalus. También se gana la gratitud de Fátima, una joven madre a la que salva.
En La Mano de Fátima, Hernando se debate entre la fe musulmana, inculcada por Hamid, un viejo alfaquí que fue como un padre para él, y la violencia que presencia en nombre de Alá. Su buen corazón lo impulsa a ayudar a Isabel, una niña cristiana cautiva, y a don Alfonso, un noble castellano. Ambos le prometen su gratitud eterna. Sin embargo, su honestidad también le genera enemigos. Entre ellos están Ubécar, un arriero ladrón, y su padrastro Brahim. Este último envidia los favores que el rey y Fátima otorgan al joven.
La historia toma un giro dramático cuando Brahim, aprovechando la muerte del rey, condena a Hernando a la esclavitud y se casa con Fátima. La nueva posición de Brahim como lugarteniente del monarca le da poder e impunidad. En medio de intrigas y traiciones, Hernando lucha por su libertad, por el amor de Fátima y por la paz. La Mano de Fátima se convierte en un símbolo de esperanza y resistencia en un mundo dividido por el odio y el conflicto religioso.









